Fuentes web
Entradas
Comentarios

Epic Fail

La primera acepción de “Epic Fail” en Urbandictionary dice: “cuando algo se puede considerar un fracaso absoluto”. Obviemos para nuestros propósitos la ironía de ese “cuando” al principio de la definición, porque lo que me interesa es demostrar que, según ella, “Epic Fail” es sinónimo de 23 de Noviembre. En otras palabras, 23 de Noviembre es “cuando algo se puede considerar un fracaso absoluto” y, efectivamente, ese algo es el propio 23 de Noviembre.

 

Empecemos por el principio y avancemos cronológicamente:

 

Me he levantado a las 08.30 para poner la lavadora. Me ducho mientras Pablo hace levantamiento de pesas con sus párpados (un espectáculo digno de ver, por cierto). El objetivo de todo esto es poner la lavadora a las 09.00 para tener todo listo a las 11.00 e irme a estudiar a la biblioteca.

 

Ponemos la lavadora a las 09.40 y bajamos a desayunar. Subimos al rato a poner la secadora. Miro el reloj de la lavandería y me tranquilizo porque son las 09.30 (Sí, Lucía, sí, el mundo ha retrocedido 10 minutos de pronto).

 

Bajamos y enciendo el ordenador. De pronto son las 10.30. Pablo confirma con total tranquilidad que el reloj de la lavandería estaba roto. Me empano porque estoy segura de que se me olvida algo.

 

10.33: pego un grito y me cago en mí misma cuando recuerdo que tenía que haber enviado unos deberes de alemán antes de las 10 de la mañana. Lo que hace de este fracaso un auténtico fracaso absoluto es que yo tenía los deberes hechos desde el día anterior pero había decidido no enviarlos hasta el lunes por la mañana, DIOS sabe por qué. Este fue el primer fracaso absoluto.

 

El segundo fracaso absoluto fue no llegar a ir a la biblioteca, porque tenía que esperar a que terminara la maldita secadora. La segunda acepción de “Epic Fail” según Urbandictionary es “la expresión más elevada del Fracaso. Alcanzar este nivel de fracaso solo implica una cosa: has de morir; de lo contrario el mundo entero fracasará debido a semejante nivel de fracaso”.

 

A las 13.00 tuve clase y al terminar, una chica canadiense que está estudiando español me invitó a ir con ella por la tarde a su clase de literatura española -ay, el gozo de ser hablante nativo y calar al profesor, que por cierto es español también. Quedo a las 18.00 con esta chica.

 

A las 15.20 estoy en la biblioteca número 1 (la de mi campus) para buscar un libro. Consigo un ordenador y descubro que el libro en cuestión solo está disponible en el campus contiguo (que está a 3 minutos). Me dirigo a la biblioteca que llamaremos número 2. Esta no la conozco todavía pero encuentro el libro con relativa facilidad. Me siento en una mesa y resumo todo el capítulo que tengo que leer, copiando citas relevantes en previsión del momento en el que las necesite para hacer una redacción. Me siento bien conmigo misma, estoy siendo productiva y aunque no sé qué hora es, creo que el tiempo me ha condudido bastante (no os hagáis ilusiones, que no).

 

A las 16.30 voy a la biblioteca número 3 (la grande, en la que hay cafeterías y las salas de estudio son comodísimas) y como se acercan los exámenes no encuentro sitio para sentarme. Este pequeño inconveniente lo podemos calificar de pequeño fracaso. Me siento entre todos los chinos en la cafetería y descubro, no sin el consiguiente pique conmigo misma, que me he dejado la cartera en casa (qué raro).

 

A las 17.20 se sientan dos blancos frente a mí y mantienen una conversación de lo más interesante. Como consecuencia, voy recorriendo línea tras línea con la mirada de mi pack de fotocopias consiguiendo no asimilar el más mínimo concepto. En mi defensa diré que el artículo en cuestión estaba repleto de términos económicos que escapan a mi comprensión gracias a nuestro fantástico sistema educativo en el que la sintaxis es más importante que la declaración de la renta. Bien. Me distraigo escuchando la conversación entre estos dos blancos, que son un joven aspirante a escritor y su amigo el creativo frustrado. De hecho, estoy tan metida en su conversación que me siento personalmente ofendida por el frustrado (gordo y calvo, cómo no) y su actitud: claramente estaba predispuesto a criticar lo que fuera para dejarle la moral por los suelos al pobre chavalín -que se lo ví en la cara mientras esperaba el solo sentado en la mesa.

 

17.45: la segunda consecuencia de escuchar su conversación es que se me pasa la hora y casi tengo que ir corriendo al “castillo” (el edificio antiguo de mi facultad) para reunirme con la chica esta.

 

17.59: llego cuatro minutos tarde. La canadiense no está. Espero que no haya entrado a clase.

 

18.05: sigue sin estar. Probablemente ella llegue tarde. Me siento y saco el artículo que estaba leyendo para entretenerme.

 

18.17: no queda nadie por los pasillos. O ha entrado a clase o no ha venido; en todo caso decido volverme a casa. Fracaso absoluto número 3.

 

La tercera acepción de “Epic Fail” en Urbandictionary dice: “un fallo de proporciones tan monumentales que necesita su propio nombre para señalar de manera satisfactoria la inconmesurable deficiencia de un individuo o de un grupo.” En este caso, yo no sabía decidir si el fracaso absoluto era solo mío o también de la chica.

 

Llego a casa a las 18.45 y me estoy muriendo de hambre. Ceno intentando darme prisa para ir a patinar, porque a las 21.00 tenemos que estar de vuelta para participar en la recogida de las papeleras de reciclaje de la residencia.

 

Abro google y leo un email de la chica diciéndome que no podía asistir a esa clase por una urgencia médica. Me había avisado con hora y media de antelación. Realmente es una lástima no tener inernet durante todo el día.

 

20.10: salimos de casa, patines en mano, y llegamos a las 20.15 a la plaza del ayuntamiento (según empezamos a patinar suenan las campanas). Decidimos patinar hasta las nueve menos veinte para llegar a tiempo.

 

21.03: llegamos a la residencia y nos encontramos con Ana, que se descojona al vernos llegar con los patines con la mano. Las encargadas del equipo de reciclaje se ponen en marcha y nos quedamos pasmados como dos tontos en el vestíbulo, sin que nos asignen tarea porque hemos llegado tarde y no saben que estamos apuntados para el reciclaje, y además no se nos permite dejar las mochilas y patines en recepción. Subimos corriendo a dejarlas en casa y cuando bajamos no hay nadie, ni siquiera en el sótano, que es donde suelen dejar a un encargado de los cubos. Nos rendimos y volvemos a casa sin hacer nuestras horas de trabajos para la comunidad. Fracaso absoluto número 4.

 

La cuarta acepción de “Epic Fail” lee así: “fracaso total y absoluto cuando el éxito debería haber sido razonablemente fácil de alcanzar”. Pues sí, porque habría bastado con no empeñarnos en ir a patinar en la media hora escasa que teníamos.

 

21.40: salgo de la ducha y reflexiono sobre las cosas positivas que han pasado (hemos hecho la colada, aunque tarde, y he conseguido resumir el capítulo del libro ese que he buscado en la biblioteca). Enciendo el ordenador y un icono de mi escritorio me llama la atención. Se titula “The Translation Studies Reader” y es, mira tú por dónde, un documento pdf que incluye el libro entero que he estado buscando en la biblioteca. Fracaso absoluto número 5. A mi entender, este es el peor de todos los fracasos absolutos, debido al agravante de que yo estaba convencidísima de que era un gran logro por mi parte, cuando en realidad no era más que una conspicua pérdida de tiempo.

 

La quinta acepción: “parecido al fracaso pero en una escala incluso mayor y más penosa. A veces tan penosa y patética que algunos empatizarán con la persona o no dirán nada, ya que el fracaso es tan grande que no hay palabras para describirlo.”

 

Así que apiadaos de mí por este lunes tan absolutamente patético.

 

Propongo, a raíz de todos los hechos aquí mencionados, que el día 23 de Noviembre sea de ahora en adelante conocido oficialmente como el Día Anual del Fracaso Absoluto. Una opción alternativa sería pasar a utilizar, como sinónimo de “fracaso absoluto”, la expresión “23-N”.

Aviso: esto es la continuación del post anterior, y lo que cuento es cómo pasé el resto del concierto buscando el momento de hablar con los miembros de Gallows, así que a los que no seais fans de Gallows probablemente os aburra… lo siento! :)

No puedo salir de la esquina en la que me he metido, salvo que atraviese una masa sólida de fans de AFI. La única solución es cruzar por el bar. Este es el momento en el que me alegro de haber conseguido la pulserita naranja de mayor. Un grupo de chavales con polos de Fred Perry me mira desde la barra y asiento al establecer contacto visual, ya que todos estamos allí por Gallows.

Voy al puesto de merchandise a ver las camisetas, aprovechando que no hay fans de AFI en la costa. El tío de merch lleva una camisa de franela y las greñas casi hasta los codos xD. Le pregunto cuál es la talla más pequeña de las camisetas (Not the girl one) y me convence de que puedo encogerlas si las lavo. Me llevo la camiseta de Misery porque es demasiado genial.

Misery tee

Misery Fucking Loves Me

De pronto pasa alguien por mi derecha (Steph). Me sonríe y me dice:

Hey! You got the limited edition!

Entonces el greñas me da el cambio y se pone a hablar con Steph, así que me bajo y me apoyo en la columna guay (el mejor ángulo del Toronto Sound Academy para momentos así: veo el escenario a mi izquierda y una pantalla a la derecha, por si quiero ver el escenario de verdad y no entre las cabezas de la gente).

Me voy al ropero a pedir que me dejen la mochila un momento, para recuperar la cámara de fotos y pedirle una a Seph. La tía del ropero me dice que intente quedarme con la cámara para el resto de la noche para no dar por culo (sus palabras no son esas, pero es lo que piensa). Cuando vuelvo, Steph se ha ido. Me quedo por allí, en mi ángulo super genial. Hay dos fans de Gallows tonteando delante de mí. Al rato la tía se me acerca y me pregunta si tengo un chicle, porque le huele mazo a cebolla el aliento. Me descojono.

Viene Lags. Se queda hablando con el tío que vende las camisetas. No quiero pedirle una foto así como así interrumpiendo. La camiseta de Grey Britain me está mirando, pero no llevo otros 25 dólares encima. Lags me mira y se fija en mi camiseta (la de la edición limitada del CD de Grey Britain). Voy al ropero y pido que me den mi mochila y les digo que ya me la voy a quedar. De todas formas, quiero coger las gafas y ponerme la sudadera, porque empiezo a tener fresco después de haber estado sudando.

Gallows Tee 1

Compro la camiseta de Grey Britain. Lags me dice (señalando la camiseta que llevo puesta):

Oh, that’s the T-shirt from the limited edition of Grey Britain! Nice!

le digo que sí, y que es una camiseta preciosa, y le digo que en todo el concierto solo le veía a él.

Oh, well… at least you got to see the BEST member of the band

risas

Le pregunto que si llegó a formarse un circle pit y me dice que no lo sabe, porque estaba demasiado concentrado en su guitarra. Me lo creo.

Empieza el concierto de AFI y aunque estoy muy lejos la gente me sigue tapando, así que me dedico a verlo en la pantalla. La gente chilla pero no baila ni Peter (bueno, Lags se acerca a la esquina en la que estoy para asomarse de vez en cuando y da un par de saltos, pero creo que es el único). El espectáculo en sí es digno de ver, al menos durante un rato, porque los juegos de luces son brutales y todo es dorado y glamuroso, y el cantante posa en ángulos extraños a contraluz, lo cual le da un amaneramiento que hace que los emo se corran encima. También hace que me distraiga un poco de la música, que en general no me disgusta.

Llega Stu. Lags y Stu se pasan media hora en el puesto, hablando y dando paseitos por la zona, mirando la pantalla o el escenario, o comentando no sé qué con el greñas de las camisetas. Llega Lee, que se ha puesto una sudadera y una gorra. Pasa por mi lado y me mira pero en ese momento no le veo la cara y no sé quién es. Se sienta en el borde del puesto y espero a que venga el segurata a echarle, pero no la hace (lleva una hora echando a la gente, pero como este es del grupo se ve que se le permite, qué fuerte). Al final se levanta y entre canción y canción, aprovechando el silencio, me acerco a saludar y le pido una foto. Nos la hace Stu.

Lee from Gallows

Lee

Le digo a Stu que si puedo hacerme una con él, y nos la hace Lee. Stu dice

I’m gonna kneel down

y se arrodilla para la foto. Lee dice:

Hold on, I think I put my finger on here. I’ll take another one

IMG_7897

Stu Gallows

Stu - la buena

En el tiempo que pasa en esas fotos, Lags ha desaparecido, así que le pregunto a Lee que qué tal el concierto, y me responde no sé con qué palabras pero bastante evasivas. Yo digo que el público de Toronto no tiene precisamente fama de entusiasta (recordemos que un profesor mío definía la actitud de Toronto como: brazos cruzados, cara arrugada y asintiendo en plan “no está del todo mal”).

Yeah… it was one of THOSE shows…

(suspira)

Vuelvo a preguntar por la pirámide humana.

Ahm… I don’t know, I couldn’t really see from where I was on stage…

(Nadie sabe nada, jo)

Comentando lo aburrido que era el público, me dice…

And then the audience in AFI’s shows is nothing like ours, they’re these girls and women who… I don’t know

Me remito a twitter

Fat girls and old women, was it?

Oh, you saw that on twitter, then?

(se ríe)

Yeah, that was crazy. I never expected a reaction like that. Because I said it one day and the next day nobody seemed to care, and then a day later I checked my twitter and everyone was talking about it

(risas)

Digo:

Well, it was true. At least for this concert it is true

(risas)

But whatever, your show was great, which is what really matters.

Thanks

(sonríe)

Le digo que es la primera vez que les veo y me pregunta si no vine al del año pasado, así que le digo que soy de España.

Oh, really? Wow. Yeah, we tried to go to Spain last year but… we didn’t

(me encojo de hombros)

En ese momento empieza la canción y mientras me cuenta no sé qué del tour Europeo, no me entero más que de palabras sueltas. Dice no sé qué de coordinar y de que con un poco de suerte la próxima vez, y yo asiento pero en realidad no me entero.

Después me pregunta si vivo aquí y le digo que soy estudiante de intercambio y estoy aquí por un año nada más. Me pide que lo repita porque no me oye y casi le tengo que gritar en el oído.

Llegados a este momento, decidimos que es imposible mantener una conversación y nos despedimos con un

Well, nice to meet you

Vuelvo a mi columna preguntándome dónde leches está Lags y por qué ha huido, pero vuelve al rato duchado y con un par de cervezas en la mano.

Cuando AFI tocan Miss Murder la gente se vuelve histérica y la masa se mueve. Me subo al puesto para ver si hay mosh pit, pero lo único que hay es un montón de brazos en el aire haciendo los cuernos. Qué visión tan deprimente. Me vuelvo a mi columna.

Por fin se acaba el concierto y voy corriendo al baño antes de que se llene de tías borrachas de AFI. Cuando vuelvo, empieza a formarse cola para comprar camisetas (en el puesto de Gallows también, y me complace decir que algunos fans de AFI compraron el disco de Gallows). Está por allí Steph otra vez. Veo que hay algunos que se acercan por el lateral y le piden una foto o le saludan, así que me acerco sigilosamente y cuando estoy junto a él le llamo y me sonríe (esta gente siempre sonríe, me encantan)

Le pido una foto y extiendo el brazo para hacerla, pero en ese momento sube Lee corriendo y se ofrece a hacerla él. Yo ya había disparado pero aun así coge la cámara.

That actually came out pretty good

Steph

Nueva foto. Awwww Steph.

steph gallows

steph - la buena

Le doy las gracias, le digo que me ha hecho mucha ilusión verles y se queda hablando con Lee. En cuanto Lags se gira hacia nosotros, le pido una foto. Esta vez sí que la tengo que hacer yo, porque Steph y Lee se han bajado del puesto.

Lags Gallows

Lagsftw

Decido esperar un rato a ver si viene Frank, pero me doy cuenta en ese momento de que si quiero coger el autobús tengo que seguir a la gente, porque no sé dónde está la parada. Se me ocurre que igual es tarde y ya no hay autobuses (la sala está en la nada y no hay búhos que lleguen hasta allí). Decido sacar dinero por si acaso, ya que me he gastado el dinero del taxi en una camiseta. Haciendo cola para el cajero, le pregunto a la señora de detrás por la hora. Me dice que son las once menos diez.

Qué?

Pues sí, las once menos diez, porque además de ser Canadá esto, era un concierto para todos los públicos y eso por lo visto significa terminar antes que la Cenicienta.

Me niego a pagarme un taxi siendo tan pronto. La sala se está quedando vacía y solo quedan algunas personas haciendo cola. Pierdo la esperanza de que venga Frank y me marcho. Camino muy deprisa hacia la parada donde me dejó el autobús, y compruebo que hay 15 personas esperando en una parada que hay en la otra acera, así que me uno a ellos y consigo llegar a casa a las 12 (pero no critiquemos al transporte público de Toronto, que después de ver el de Detroit, todo es magnífico).

Gallows!

Empezaré por el contexto: es martes. Estoy estresada. Ayer no me dio tiempo a hacer los deberes obligatorios de literatura alemana. El domingo por la noche nos hicieron cambiar dos veces de autobús al volver desde Detroit. En el primero de los autobuses, me dejé el móvil. Lo único que quiero es llegar al concierto de Gallows y joderme las cervicales o llevarme/dar empujones y olvidarme de que tengo falta de sueño.

Cuando llego al concierto, hay COLA. ¿Qué cojones? Se me había olvidado que es un concierto de AFI y que todos los emos de Toronto habrían estado allí desde las 10 de la mañana lloriqueando porque las rosas tienen espinas y muriéndose porque no han podido tocar nunca a Davey Havok. Vamos, que me puedo ir olvidando de estar cerca del escenario. Gracias a todos por joderme de antemano. Bieeeen. Se acerca un segurata a pedir pasaportes para poner pulseritas naranjas a los mayores de 19 años (sin la pulserita no te dejan entrar a las zonas de alcohol). No pienso gastarme un duro en bebidas, pero como el segurata ha pasado de largo, dando por hecho que tengo menos de 19 años, le planto mi pasaporte en la cara y consigo mi pulserita naranja. Es pura cuestión de orgullo, claro. Odio estas pulseritas, son agobiantes y se quedan pegajosas si te sudan las manos.

Me acerco al escenario por un lateral y me sitúo bajo el altavoz de la izquierda (la izquierda del público). Estoy rodeada de tías de 18 años con mini coletita y camiseta de afi. Veo un micrófono, así que me consuelo pensando que veré a alguno de los de Gallows. Me tiro 20 minutos dando botes en el sitio de pura impaciencia, mientras la gilipollas de detrás me tortura con su conversación:

“Well, it’s just that people look at me like I’m slut just because I’m pregnant”

¿Qué? Además, no estás embarazada.

“And, like, it’s not like I’m a slut, I mean, I’m not in love with him anymore and so a lot of people don’t understand why I’m not with him, but it’s just like that. I was in love with him at the time, but love is complicated.”

Save it.

“Well, `coz I had the baby and everything and now I’m with [insert gay name here] and they think I’m a slut just because I was pregnant before, but it’s like, when you’re in love, and you get engaged, and all of that, I want to be with [insert gay name here again]”

Cállate la puta boca de una maldita vez, por favor.

Then Gallows saved the day. Oh DIOS, gracias por aparecer en el escenario y hacer que se calle la puta niñata coneja. Dos minutos más y creo que no habría podido evitar girarme y hacer algún comentario. Y qué voz tan profundamente irritante tenía.

Todo el mundo aplaude y grita, lo cual me hace pensar, por un microsegundo, que la gente conoce a Gallows. De hecho, todo el mundo saca la cámara de fotos y apunta a Frank. Yo me doy cuenta de que me he dejado la mía en el ropero. De todas formas, al único al que puedo ver es a Lags.

Tengo mala memoria para estas cosas, pero estoy casi segura de que la primera canción que tocaron fue Leeches. Y fue como una inyección de energía. Yo era la única que cantaba por mi esquina, pero una chica cerca de mí al rato también empezó a dar cabezazos… (ummm headbanging).

Después creo que tocaron London is The Reason. Frank dijo que la letra era muy fácil y que si prestaban atención podrían cantar todos el estribillo aunque no conocieran la canción. Obviamente no pasó nada de esto, no sé si es que el público era gilipollas del todo o simplemente no entendían la letra.

Tocaron I dread the Night, pasaron a algunas canciones del primer disco y Frank empezó a insistir entre canción y canción para que se formara un mosh pit (una vez más, en vano). El más feliz de todos creo que era Lags, que se dedicaba a hacer gestos obscenos y apuntar con la guitarra como si fuera una pistola, de vez en cuando.

Con Kill the Rhythm Frank animó a todo el mundo a bailar y a moverse y a pasárselo bien, pidiendo que que todo el mundo se echara un par de pasos para atrás y dejara hueco, obviamente, en vano. Después empezó una charla cojonuda… (el vídeo no es de anoche, es de un concierto en Londres -un público diferente)

“Just make some space and move, okay? And stop listening to shit. Bands like Attack! Attack! Don’t listen to that because you’ll regret it some day, trust me. Just enjoy the show and smile… Cheer up, sweetheart! Cheer up. That’s it!”

La gente se estaba rallando mazo pero se oía a los fans de Gallows desperdigados aplaudiendo y gritando xD. Con la canción me emocioné bastante y la gente empezó a mirarme por el rabillo del ojo. Cuando Frank metía saltos y cosas así, todo el mundo hacía “oh” en plan “qué banda tan curiosa, parece que estén drogados”. Ignorantes.

Antes de tocar “The Riverbed”, Frank pidió que la gente hiciera hueco, porque quería ver un

“fucking circle pit right there in the middle, guys. If you don’t wanna be in the middle of it because you don’t wanna get hurt, just move away. You don’t want to fucking be here anyway”.

Mi momento favorito fue The Great Forgiver:

“This song is going out to all the Catholics in the audience. All the religious people, muslims, orthodox, whatever. This is dedicated to you because when you die, when you die your body will fucking rot in the mud”

- Ola de entusiasmo brutal por parte de todos los fans de Gallows.

Con In the Belly of a Shark, dijo:

“okay. Seriously. Move back. I want everyone to take a couple of steps back. This song has a fucking break down in the middle of it and I want to see space in there. Show me what you have, Toronto. I want to see a fucking human pyramid in here, so all the big guys in the middle, I want you to be the base as soon as the break down starts and I want the tallest fucking human pyramid ever, okay?”

“Alright, move back, everyone. Come on. You can get your fucking spot back in ten fucking minutes”

La mismísima Reina de Inglaterra se volvería salvaje si estuviera de público en un concierto de Gallows.

Cuando llegó el momento de Come Friendly Bombs yo empezaba a estar excesivamente frustrada porque la gente se agolpaba y nadie se movía, de tal manera que acababa chocándome con la gente en cuanto levantaba un pie un centímetro del suelo ¬¬. Pero como me sentía apoyada por la canción (y por Gallows, obviamente) pues me la sudó y me comporté como si no hubiera gente. Bueno, casi. Tampoco podía ponerme a doblarme en dos porque me comía la espalda de los emos finolis de delante. Ahora, lo que es gritar, grité a pleno pulmón en la oreja de la gente. Seguro que a estas alturas se saben la letra xD. Y yo, por cierto, he descubierto que se pueden tener agujetas en el cuello.

Orchestra of Wolves… buah. Es una de las canciones en las que Frank se comió versos, pero fue la hostia, obviamente. Gritar en medio de un puñado de niñatos “I don’t want you passing out I want you sucking my dick” y ver que se ríen en plan… “Qué gracioso/ingenioso” es de lo más raro que he visto en un concierto. Esta fue dedicada “To all the hardcore straight edge kids at the back who are Gallows fans. And to all of you who didn’t come here to see us” y a los que se ponen hasta el culo de drogas o alcohol, a todo el público del concierto y a todos los que han hecho posible el tour y el show.

Y tal y como pedía un del fondo, tocaron Misery. Por más que lo intento no recuerdo cuál fue la última canción de todas, pero una de las que he puesto las últimas fue, seguro.

Lo que más me jodió fue que se acabó sin más. Terminó la canción, se apagó la luz y desaparecieron. Ni “otra, otra” ni leches. Me salí de aquel tumulto de gentuza con parálisis y me fui a ver qué camisetas vendían.

No sé por qué pero esperaba que tocaran Abandon Ship y The Vulture (Act II). Crucifux es otra de mis favoritas, pero esa no tiene sentido tocarla en un concierto, al menos no en uno así de breve.

La pregunta que puede surgir del post anterior es “¿por qué narices se os ocurrió ir a Detroit?” y la respuesta es que había un concierto de Bouncing Souls con Bayside como artistas invitados. A estas alturas, es muy importante decir que a mí me encantan Bouncing Souls y Pablo se emocionó ante la idea de ver a Bayside en directo, y teniendo en cuanta de Detroit está a menos de 6 horas de Toronto, nos compramos los billetes de autobús sin pensarlo dos veces.

 

El concierto era en la zona de la universidad y los museos, al norte del centro. Llegamos allí en autobús y lo primero que observamos en la cola fue que:

  • El 90% de la gente llevaba pantalones vaqueros (anecdótico)
  • El 80% de la gente iba en camiseta o sudadera a pesar del frío (porque habían venido directamente en coche desde sus suburbios de blancos)
  • El 99,9% de la gente era blanca (esto ya no es anecdótico)

Al entrar, nos hicieron llevar el estigma del menor de 21 años, que consiste en hacerte una “X” enorme en el dorso de cada mano para que nadie te sirva alcohol. Esta humillación se lleva un poco peor cuando llevas dos años bebiendo legalmente en tu país, pero tampoco íbamos con la idea de gastar dinero en bebidas.

 

Me arrepiento de llevar solo 12 dólares encima cuando veo que las camisetas de Bouncing Souls están rebajadas.

 

Nos mantenemos a una distancia prudente porque me he vuelto a traer las gafas (y no hay ropero, WTF). Empiezan a tocar Broadway Calls, que por cierto, nos encantaron. Después de 3 canciones le pregunto a Pablo cuántas personas hay en el escenario, y me confirma que solo hay dos. Me pregunto cómo cojones se puede hacer un show en directo con batería de lata. Al rato se aparta un poco la gente y vemos que sí que hay un batería. Que no cunda el pánico.

 

Una de las ventajas de ir a un concierto con chavales americanos es que se emocionan hasta con el punk más suave. Esta gente puede hacer pogo con el canto del loco, lo cual puede ser una ventaja porque al final se contagia al entusiasmo. Quizá el prototipo de “calvo rapado con tatuajes en el cogote” sea menos susceptible de saltar como loco con Broadway Calls, pero el prototipo “Enclenque con una bandana en la cabeza” empezó a bullir a los 3 segundos de canción. El prototipo “Pequeño nerd con gafas de pasta” se limitaba a mover la cabeza y dar botes en el suelo, haciendo que la tarima se moviera y que botáramos todos juntitos sin hacer el más mínimo esfuerzo.

 

Cuando llego la única canción que conocía de Broadway Calls (a continuación), se me pegó el entusiasmo y me convertí en un perrito que lleva la gente en el coche, que mueve la cabeza… xD

 


 

He de decir que un principio me pareció que el bajisa guardaba un cierto parecido con Tocabroni-Cabeza-Panchito, pero más adelante comprobaría que estaba en un error.

 

Después hubo un descanso y la gente (bueno, los que no llevaban el estigma de niñatos menores de 21) se fue a por minis de cerveza. Nos acercamos más al escenario porque Pablo quería ver a Bayside de cerca, y nos metimos en la zona que era un mosh pit en potencia, pero como había varios tipos con botellines, minis, o gente del prototipo “Pequeño nerd con gafas de pasta”, nos sentimos seguros.

 

No recuerdo por qué canción empezó el concierto de Bayside, solo recuerdo que de pronto aquello se convirtió en una masa de gente histérica, y dos canciones más tarde los nerds de delante se habían quitado las gafas y estaban metiéndose en pleno bollo. Un nerd que surgió de la nada se puso delante de mí e hizo de muro de contención, impulsando a todos los que se caían hacia fuera para que volvieran a saltar unos encima de otros.

 

 

De Bayside creo que no pude ver nada, porque estaba rodeada de espaldas de 2×2, pero disfruté como una enana y tuve que meter algún que otro empujón cuando el muro de contención no era suficiente. Guardé las gafas en un bolsillo de mi cazadora super acolchada, pero llegué a sufrir por ellas porque de vez en cuando la marea nos empujaba contra la pared, y mis gafas apenas tienen unos meses. Es una pena porque Pablo tenía ganas de pogo, y de hecho me empujaba con bastantes ganas contra un par de furcias estiradas que había delante de mí, que llevaban cazadoras de cuero y rizos pajizos mal decolorados, y se creían muy punk por llevar pintalabios rojos en plan Cristina y los Subterráneos, pero miraban mal cada vez que alguien las empujaba o se caía contra ellas (hola??? pues apártate!).

 

 

Mi momento favorito fue cuando tocaron Devotion and Desire, pero dejaban que el público cantara el estribillo y yo no me sabía la letra exactamente, así que me perdía un poco :(

 

Me encanta la voz de Anthony Raneri, aunque no sea la más potente del mundo.

 

 

Al final, Pablo (que estaba un poco más apartado de los empujones que yo) me guardó las gafas y me pude olvidar de ellas. Es todo un logro que sobrevivieran, porque un nerd de delante de mí salió con las gafas dobladas y a una tía directamente se le perdió una patilla (la otra tendrá que pegarla con celo). Estas son razones de peso para poner ROPEROS.

 

Y después de una espera muy larga en la que nos acorralaron contra la pared y desapareció el muro de contención, llegaron Bouncing Souls. La gente se puso hyper cuando tocaron Lean on Sheena, y a partir de ahí los chavales no paraba de volar de un sitio para otro, y lo único que se podía hacer era meter empujones sistemáticamente o dejarte aplastar. Y dejarte aplastar es demasiado aburrido. Por otro lado, nos habíamos encajonado demasiado cerca de los altavoces, que no me gusta (supongo que a nadie). Ahora, que los graves se oían (sentían, más bien) que daba gusto.

 

Tocaron Gone, Gasoline, True Believers, East Coast Fuck you, Olé, Here we go, Kids and Heroes… y creo que algunas de sus nuevas canciones de este año, que yo no conocía y que no son de mis favoritas, pero fueron muy poquitas y los temas míticos no faltaron, al fin y al cabo. Por suerte para mí, de vez en cuando se formaban huecos entre las cabezas y podía ver a Greg o a la gente que se subía al escenario para hacer crowd surfing (que es algo que siempre me ha fascinado). Lo que apenas podía era escuchar era la voz, no sé si porque el sonido estaba mal mezclado o por estar demasiado cerca de los altavoces y haberme quedado medio sorda. Creo que para el próximo concierto (sin contar el de esta noche, porque ya no me da tiempo) voy a hacer como los listos y me voy a llevar tapones para los oídos, por si acabo debajo de los altavoces.

 

 

Acabé bastante cansada aunque se me hizo corto, así que supongo que empujé más de lo que pienso. Tres ovaciones para Bouncing Souls y su optimismo contagioso.

 

Al terminar el concierto me quería comprar una camiseta de Bouncing Souls y una de Broadway Calls, pero solo llevaba dinero para una de las dos y se me partía el corazón, porque además el bajista de Broadway Calls (el rubio) estaba solito en el puesto esperando a que alguien le diera dinero/conversación. Fuimos a buscar un cajero y no encontramos, así que al final desistimos y nos volvimos al hotel como buenos derrotistas, y no hace falta que diga que me arrepiento de no haber comprado NADA.

 

P.D.: en el concierto sí que hubo un chaval (prototipo enclenque) que se giró y me preguntó hacia qué lado podía moverse para que yo viera. Le dije que era indiferente porque igualmente no veo, pero mi opinión del público americano mejoró bastante xD.

Hell Yeah Detroit!

Mi barrio es Notting Hill comparado con Detroit. Imaginaos una mezcla entre La Tribu y Abre Los Ojos/Vanilla Sky. Esa visión post-apocalíptica es Detroit. Tan decadente y vacío que parece que acaban de tirar, en palabras de Pablo, una bomba de Hidrógeno. Tan surrealista que casi te esperas un ataque zombie al dar la vuelta a la esquina, pero solo encontrarás a algún mendigo afroamericano suplicándote que le des algo de comer. O a varios mendigos gritando en medio de la carretera (total, no hay coches) peleándose por una silla de ruedas. O a un grupo de mendigos sentados en el parque. O a alguna pareja o familia de pobres, lo que se dice pobres, pobres al estilo del tercer mundo, sin trabajo, sin dinero, con la ropa echa una puta mierda y malviviendo de una pensión que me imagino que será mísera, y sin acceso a una seguridad social porque esto es lo que el ultraliberalismo económico ha hecho a Detroit.  Ha convertido un núcleo financiero brutal en un montón de escombros y parados. Es la ciudad más triste que he visto en mi vida y lo digo sin exagerar.

detroit II 019

detroit II 099

detroit II 016

El centro de Detroit es bastante seguro porque hay redadas policiales constantes. Aun así, la cantidad de sucesos que hay es preocupante si se tiene en cuenta que apenas hay gente. En los edificios de General Motors todo es diferente. Es el único sitio en el que he visto tiendas en la ciudad, y una farmacia. Toda la ciudad me recuerda mucho a Coruscant, porque los edificios tienen pasarelas que los conectan y el metro va por unos raíles elevados. De hecho, los blancos vienen en coche y se meten en sus edificios de oficinas y hoteles y salas de conferencias, y no tienen la necesidad de salir al inframundo en el que se ha convertido Detroit; para algo tienen un paseo junto al río y unos miradores impresionantes con vistas a Windsor, en Canadá. Pueden ignorar la existencia de todos los ciudadanos de tercera clase que se fueron a la mierda cuando sus empresas tuvieron que prescindir de las fábricas de Detroit.

detroit II 118

Me creo que haya habido años horribles de ayanamientos de morada y de incendios provocados en las casas de los blancos en Detroit. Lo que puedo decir, empíricamente, es que los afroamericanos que nos hemos cruzado en Detroit, salvo una señora que después de indicarnos cómo llegar al metro nos pidió “change”, eran bastante amables y te dejaban en paz, en general. La conductora del autobús nos perdonó 50 céntimos del billete porque no teníamos justo, un hombre nos preguntó qué idioma hablábamos (por pura curiosidad), y si acaso nos miraban extrañados porque éramos 2 blancos en un autobús público. Claro que también hubo un policía blanco que nos hizo una bromilla (la típica actitud de americano casual) xD.

Pero que conste que el ambiente de mendigos locos de Detroit no es para nada como el de Toronto. En Toronto he ido paseando por las afueras de la ciudad después del anochecer, entre la autopista y una fábrica abandonada, y me he cruzado con una mujer haciendo footing sola. También he pasado por la noche frente a los albergues de mendigos y no me he sentido en peligro. Detroit no tiene nada que ver. Se te acercan a dar la brasa, te piden dinero, te insisten, te gritan desde la otra acera, oyes peleas y cada vez que ves un coche de policía, están deteniendo a alguien. Menos mal que esta es la zona BUENA de Detroit.

La cuestión es que nunca habría imaginado un sitio así en Estados Unidos. Ha sido una visita de lo más interesante, desde el punto de vista antropológico y desde cualquier otro punto de vista. Ha sido muy enriquecedor.

Tal vez recordéis que me había propuesto leer a autores canadienses durante este año. Lo último que he terminado es By Grand Central Station I Sat Down and Wept, de Elisabeth Smart. El título es casi más largo que el libro en sí.

No estoy muy acostumbrada a leer prosa poética –un par de novelas de Leonard Cohen y paro de contar- así que no tengo muchas referencias para comparar. Sin embargo, lo que sí tengo claro es que me ha impactado. Es más hermético que las novelas de Leonard Cohen y con un toque más femenino, obviamente.

By Grand Central Station etc relata (o refleja mediante metáforas) la historia real de la autora al verse atrapada en triángulo amoroso. La novela entera transmite una mezcla constante de pasión, sensualidad y sentimiento de culpa de una forma increíblemente concisa y lírica.

No he sido capaz de seleccionar citas representativas porque cada vez que había una frase que me hacía asentir de impresión me parecía que esta no se comprendía sacada de contexto. Supongo que las metáforas se van acumulando progresivamente y cada párrafo está demasiado bien situado como para poder separarlo del resto.

El caso es que si a alguno os gusta la prosa poética, os lo recomiendo (para leer en inglés, a ser posible).

NYC IV: Collab Entry!

Esto es una collab entry que escribimos Pablo y yo en el autobús de vuelta. Lo que yo he escrito aparece rojo, lo que yo Pablo ha escrito está en azul.

19.05. Llego al Toys ‘R’ Us. Estoy muy orgullosa porque no llego tarde. Contemplo la noria.

Por cierto, por cierto, ¡la noria del Toys ‘R’ Us de Times Square es una noria famosa! ¡Ha salido en Youtube!

19.30. Contemplo la nora otra vez, intento memorizar las cabinas.

19.31. Llega Pablo. El pobre estaba empapado y seguro que tenía una buena razón para llegar quince minutos tarde.

Espera, espera, rebobinemos a las 19.00.

19.00. Acabo de salir de casa de mi tía. Chorrea.

19.06. Llevo seis minutos bajo el diluvio universal. No hay taxi que acoja a este pobre canadiense.
(Se cree que cuela) (Cállate)

19.15. He cambiado dos veces de avenida en pura desesperación para conseguir un taxi. (Eso te pasa por no tener boobies)

19.16. Cual buitre me abalanzo sobre un taxi que acaba de dejar a una señora.

(De vuelta a Times Square)

19.32. Pensamos enfrentarnos en enfrentarnos al diluvio universal
(yo ya estaba enfrentado de sobra) para conseguir entradas de última hora para Broadway.

Por suerte, una de los dos tiene sentido común y llevaba un paraguas.

Y el otro, más sentido común y llevaba dinero para comprar los billetes ¬¬’

Dinero que me debían por haber pagado yo el viaje en autobús, pero esto no viene al caso.

Antes de retomar el hilo, debo aclarar que para entonces ya sólo te debía veinte dólares.

WHATEVER ¬¬’ Ahora sigues hablando tú.

19.40. Nos salta un vendedor de billetes para un stand-up comedy show.

19.41. Lucía y yo nos lo pensamos.

19.42. El señor nos dice que si dejamos de pensar nos hace descuento. Dejamos de pensar. (Pablo proponía ir a la última sesión de los humoristas porque así nos daba tiempo a ver un musical antes.)

19.45. Vamos en busca de tickets baratos para musicales, que empiezan a las ocho.

19.55. Nadie vende entradas para el Rey León. Llueve tanto
(diluvio universal) que tengo los pantalones empapados hasta las rodillas (vale que mis rodillas no queden tan arriba, pero jode bastante).

19.58. Tampoco quedan entradas para Mary Poppins. Hace 30 segundos que han vendido las dos últimas entradas. Sigue lloviendo y el chapoteo de mis zapatillas inundadas en cada pase se empieza a hacer incómodo.

20.00. Hacemos un vídeo. Por quedarnos parados en pleno Times Square ya se me han calado el abrigo y las zapatillas. Soy ligeramente infeliz y quiero mi cama de Toronto. (Yo en mis zapatillas tengo un Atlántico en potencia)

20.05. Decidimos rendirnos y entramos al Planet Hollywood.

20.06. Nos dicen que la cola son quince minutos. Aceptamos las condiciones que sean con tal de estar secos.

20.07. Quedan catorce minutos.

20.08. Quedan trece minutos.

20.09. Quedan doce minutos.

(Podéis imaginaros los restantes once minutos)

20.12. Justo delante de nosotros hay una señora sola y que no avanza. Pregunto a Lucía: “¿Por qué no avanza?”, y Lucía dice que estará esperando a alguien. Efectivamente, tras decir esto (y no creo que la señora hable español), baja las escaleras con cara de preocupación, buscando a alguien. Le han dado plantón fijo. Y nosotros avanzamos un puesto en la cola.

20.25. Por fin nos dirigen a nuestra mesa. Me siento al pie de los pantalones de Di Caprio en Titanic – muy apropiado teniendo en cuenta que yo también me siento como un maldito náufrago.

20.30. Aquí hace frío y no me estoy secando. Decido ir al servicio a poner los calcetines a merced del secador de manos, pero hay una encargada del servicio que me observa y que es negra y me da miedo, así que hago pis, le dejo propina y me vuelvo a la mesa.

(Yo mientras pedía la comida; tuve que pedirle a Lucía unos espaguetis… ¿Quién demonios se pide espaguetis en el Planet Hollywood?)

(La gente guay)

(LIAR)

(“Dingleberries”)

(Yo me pedí un cóctel y no me pidieron la edad. Juas, he conseguido esquivar la ley norteamericana, algo que pocos podemos decir fuera de Guantánamo.)
(Yo creo que les dábamos pena. De los cientos – miles xD – de personas del restaurante, nadie había hecho ni la mitad del efecto esponja que nosotros. Creo que entre los dos, absorbimos el 50% del agua del restaurante. Nos iban a dar una medalla por ayudar al alcantarillado, pero como Pablo había cometido un delito, pues no era muy apropiado.)

(Sería infantil seguir con esta discusión así que obviaré este comentario. Por cierto, pampoco quería la medalla, era puro altruismo lo del efecto esponja. No como tú, por lo visto.)

Y el caso es que, como tenía frío, me pedí un Earl Grey y me supo a gloria. Comí tan despacio como mpude para retrasar el momento de salir a la p*** calle, digo, al río. (al Amazonas)

(No veáis qué suplicio fue esperar – ¡que yo me terminé la hamburguesa en seguida!)

21.30. Queda una hora para la función de las 10.30 en el Comedy Theatre, así que Lucía se pide un postre para poder estar más tiempo en el restaurante.

Y luego nos obligan a dejar propina :S

21.45. Ronda de fotos en el Planet Hollywood.

21.50. Hemos salido del Planet Hollywood.

Llega el momento de ponerme las zapatillas. Como tienen más agua que todo mi cuerpo humano, meto los pies en bolsas de plástico.
(Qué lol)

Hemos ido al Footlocker para que Lucía se compre unos calcetines secos (los secos de la mochila se le empaparon con el diluvio universal). Se compra unos fluffy y secos. (se llaman cozy socks)
22.00. Buscamos tiendas abiertas (ella busca, yo sólo la sigo). Quiero, en el sentido más visceral, empecinado y sufridor de la palabra, comprarme ropa seca: zapatillas, bragas para mañana porque las que llevaba en la mochila se han mojado (aaaaarrrghhhhh – grito similar al que sale tras ver el vídeo de Two Girls One Cup), pantalones… Todo por desgracia

(¿Tampones también?)

(Dios, eso habría sido el colmo)

Sólo veo botas caras y aquí no parece que la gente venda ropa interior femenina.

(Como en Nueva York no hay muchachitas que usen bragas… Repetir el grito de antes)

22.30. Buscamos el teatro de la comedia.

22.38. La busca no ha dado frutos. Llegamos tarde al club de la comedia ese.

Si digo “compras” puede que esperéis una crónica de consumismo irrefrenable al estilo Sexo en Nueva York, y no es el caso. De ahí las comillas.

El caso es que primero entré a la tienda de Disney, toda emocionada yo porque me habían dado una bolsita en la que meter el paraguas, para no mojarles la moqueta tan preciosísima en la que, la verdad, no me fijé, y lo mismo ni era moqueta. La bolsa me venía de perlas en cualquier caso para poder meter el paraguas en la mochila y no ir derribando figuritas de princesas a mi paso en plan Godzilla. Mi torpeza y mi despiste hacen que un paraguas pueda ser un arma fatal en mis manos (jaja, Arma Fatal).

La tienda de Disney es de esas que me hacen pensar que si tuviera 10 años menos lo estaría flipando. Por otro lado, a mí las Barbies nunca me llamaron demasiado la atención, así que lo mismo habría dicho “Qué rollo, ¿no tienen muñecos de Los Cinco?”. Todo puede ser. Tengo dos primas pequeñas a las que les encanta todo lo que sea rosa y ya lo he asumido, así que me paseé por la tienda por si había algo que pudiera llevarles de recuerdo. El problema es que no sé cuáles son sus películas/princesas/príncipes/animales/lo que sea preferidos, y además hay tal cantidad de productos a la venta que todos me acaban pareciendo estúpidos y me marcho. Además, me pico con Disney porque ya no hacen películas como las de antes. Esto es una falacia que a todos nos encanta y soy consciente de ello en el momento, porque todos sabemos que Mickey Mouse solo mola cuando tiene un tío metido dentro; los dibujos son cutres y feos y machistas, y solo los explotan porque están a punto de caducarles los derechos de autor.

Me paso por la plaza del Rockefeller y veo a la gente patinar y me acuerdo de alguna peli de esas y pienso “Buah, mola más la plaza del ayuntamiento de Toronto” y me siento muy patriótica y muy orgullosa de mí misma por este pensamiento irracional e infundado. Qué día tan irracional. Procedo a entrar en la tienda de la NBC, frotándome las manos porque seguro que algo de Friends que haga mi recorrido por la Quinta Avenida un poco más productivo. Lo que me encuentro es que todo el estante que antes era de Friends ahora es de algún Talk Show que no conozco, lo cual significa que estoy desfasada y desinformada, y que son todos unos mierdas porque Friends es eterno y siempre lo será.

Llevo todo el texto intentando agrupar los adjetivos y demás en parejas porque tengo una profesora que nos dijo que los cristianos tenemos interiorizada la costumbre de decir las cosas de tres en tres por influencia del catolicismo y de su santísima Trinidad. Así que como buena católica atea que soy, hago lo posbile por evitar el puñetero recurso, que bastante influencia de la tradición católica tenemos ya.

El caso es que tenían unas camisetas de House con los típicos Housismos que me encantaban pero eran de tío y por lo consiguiente solo me habrían servido de camiseta de pijama. No es plan de pagar 26 euros por una camiseta de pijama. Entonces mi ojo de predador detecta a lo lejos una imagen más que familiar… un logo de letras impresas sobre una forma de… llamémoslo pupila de gato en horizontal? Dejémoslo en un óvalo muy puntiagudo, con el color de llamas de fuego y… vamos, que era el logo de Doctor Who y a mí casi me da un jamacuco, lo que viene siendo, in situ.

Las camisetas de Doctor Who resultaron ser de un solo modelo, de tío, de talla grande, y para colmo estaban colgadas en unas perchas a las que supongo que los americanos llegarán, pero  yo no llegaba ni a agarrar la esquina de la camiseta y pensé “Sois todos unos nazis de mierda que conspiráis contra la BBC porque hace series de puta madre para todos los públicos con la mitad de presupuesto que vosotros y el doble de dedicación”. Efectivamente, me marché de allí sin haber comprado nada, una vez más.

Mi siguiente parada fue Barnes & Noble, uno de esos sitios que son un donum divinum hominibus. Lo de intentar meter el latín oxidado por ahí es como un homenaje a las letras, supongo. Para homenaje a las letras, de hecho, el que me quería pegar yo según iba llenando la cestita de libros que estaban uno o dos dólares más baratos que en Canadá, y que me había prometido a mi misma sacar de la biblioteca o esperar al próximo semestre para comprar. Al final hice un tremendo ejercicio de autocontrol y volví a dejar casi todos los libros en su sitio. Me compré Infinite Jest de David Foster Wallace y La Naranja Mecánica de Anthony Burgess. No sé por qué os he dado un título en inglés y el otro en español. Broma Infinita y A Clockword Orange. Da igual.

Me compré también un disco de Duke Ellington, aunque ahora me pregunto si no habría sido igual de barato en el HMV de Toronto. Nueva York es la leche pero lo era más cuando tenía un pedazo de Virgin en Times Square ¬¬.

Lo último que compro, como no quiero abusar de la beca por si acabo pidiendo en la calle a finales de curso, son lápices de recuerdo y un par de postales. Es importante decir que yo colecciono postales de las ciudades en las que he estado pero tengo la horrible manía de dejar ese tipo de compras para el último momento y olvidarme de ello al final. Esta vez, para variar, me pillé una y la tengo en mi Pared Roja.

Al salir del museo me apetecía pasear por Central Park, porque apenas había tenido oportunidad de verlo el verano pasado, y además esta vez era otoño y todos sabemos lo bonito que es el otoño en Nueva York (el otroño de verdad, no la película, y ya sé que a algunos os gusta xD). El Otoño en Canadá ahora mismo tiene unos colores más bonitos, pero Central Park es impresionante de por sí.

Central Park

Otoño en Central Park

Central Park-puente

Puente!

En aquel momento me recordaba a las típicas películas (otoño es el mejor momento para rodar aquí, supongo) pero ahora la verdad es que me recuerda a cuando me llevaban de pequeña al Parque de Capricho con toda mi clase xD.

Paseando, paseando, llegué a una feria de Halloween que había con actividades para niños y me deleité en mi interés antropológico, observando a los auténticos niños neoyorquinos reunirse en torno a un escenario para ver a un grupo de britpop recién venido de escocia con sus acentos (mmmmm) de Edimburgo. Ver a los niños (vestidos) de colores dar saltos emocionadísimos era la leche. Me quedé durante tres o cuatro canciones y de pronto miré la hora y decidí que tenía que irme si quería tener tiempo de comer y hacer algunas pequeñas compras.

Scottish band

menuda fiesta

También pasé por la super osea mega hiper requete ultra uber guay de patinaje sobre hielo, aunque esta imagino que hay que verla en invierno, con el arbolito de Navidades. En todo caso, estaba vacía. Ahora que he pensado en esto, me apetece ir a Nueva York en navidades… hummm. Al salir del parque, la lluvia había empezado a ser un asunto serio y apenas se veía más allá de los árboles:

Central Park rain

Al salir del parque pasé por la Apple Store de la Quinta Avenida y seguí bajando junto a la Torre Trump (no había tiempo para un Starbucks y además, me he pasado a Tim Hortons), y luego llegaron las tiendas.

El sábado por la mañana me despierto pronto porque solo voy a tener un día para disfrutar de Nueva York. Desayunamos en un diner donde nos atienden en español, claro está, y me pongo hasta el culo de pankakes con sirope de arce, que no los había tomado desde que el camarero del diner que tenemos cerca en Toronto nos estafó (esto fue cuando Kris nos visitó).  Después cogemos el metro y yo me bajo en la 77 para ver el Metropolitan.

En general, me molesta que en un museo se mezclen historia y arte (o arte de épocas muy dispares, también) porque me da una sensación de desorden e ignorancia y de que la gente va allí y mira las cosas sin tener ni puñetera idea (que no pasa nada) y que vuelve a su casa y sigue sin tener ni puñetera idea (que es lo más triste).

Pero el Met me sorprendió para bien; como no tenía mucho tiempo pensé en ir directa al arte europeo, pero ya que estaba me detuve un momento en los sarcófagos egipcios (El British mola más Xp) y me encontré con uno que me llamó mucho la atención:

Momia

El Sol

En este sarcófago había una diosa que daba luz al sol (pun!) y luego lo sostenía entre las manos. Me pareció absolutamente hilarante.

Lo dicho, me centré en el arte europeo y lo flipé con la variedad que había, desde el puntillismo hasta el cubismo pasando por todo lo que se te ocurra a partir del siglo XIX. Nunca había visto tantas obras juntas de tantos pintores que estudié en Historia del Arte en el colegio. En serio, me encantó. A pesar de lo mal distribuido que estaba todo, mezlando estilos que no tenían nada que ver y separando obras del mismo estilo en distintas salas que no estaban necesariamente juntas. Supongon que tendrán algún criterio en el que se basen, pero a mí me confundía bastante.

Como en todas partes, vi algunos españoles rondando por ahí. Concretamente, hubo un matrimonio -el típico que va al museo solo porque su guía lo recomienda- que me alegró el día. Según entré a una sala, ellos dos entraban a la misma por la puerta lateral. La señora señaló un cuadro que quedaba detrás de mí y exclamó, con la emoción infantil del español que reconoce algo “suyo” en el extranjero..

¡Mira, Picasso!

Yo creo que tuve una corazonada o algo así. El caso es que no me sorprendió nada, al darme la vuela para mirar el cuadro, darme de bruces con un Miró.

Ole sus huevos

¡Picasso!

Eso sí, tanto la señora española como su marido español se fueron tan panchos hacia la sala siguiente, convencidos de que España ha dado al mundo algunos grandes pintores como Picasso, porque obviamente hace falta ser un experto para diferenciar los gabaratos (y no lo digo en sentido despectivo) de Miró de la obra de Picasso…

Picasso_azul

Como dos gotas de agua

La estrellita de la caixa? Sí, claro

IMG_7380

¿Miró? ¿No miró? ¬¬

Lo más triste es que el matrimonio acababa de pasar por la sala donde estaban las obras de Picasso de su época azul, y probablemente ni las habrían mirado dos veces simplemente porque no sabían que eran suyas (les interesado muchísimo de haberlo sabido). Señores, por favor, visiten el Reina Sofía y no solo el Guernica. En ninguna de sus etapas tuvo Picasso la necesidad de hacer dibujitos infantiles con colorines. También puede ser que la señora tuviera un astigmatismo muy serio y estuviera viendo cubismo en los cuadros de Miró. xD.

Después de mirar así +ee+ a la señora, seguí mi camino y me emocioné cuando ví a Pissarro, Cézanne, Degas y hasta Signac (el puntillismo no mola hasta que no lo ves en persona, por cierto). De Degas apenas tenían nada, sobre todo eran bocetos en una sala oscura, y eso me decepcionó un poco porque AMO a Degas. Como curiosidad, leí que en este cuadro había metido una broma visual: la regadera imita la postura de una de las bailarinas. Después le pareció que era ridículo y lo quiso modificar, pero el compardor no le dejó porque Degas tenía fama de arruinar sus propios cuadros cuando le permitían retocarlos más adelante.

Degas

Bailarinas (cómo no)

Por último, si hay algo que eché en falta en el Met, fue a Turner. El verano pasado cuando estuve en Nueva York había una exposición temporal de su obra (ZOMFG TURNER!) y no me dio tiempo a verla. Este año esperaba que hubiera algo más suyo en la exposición permanente pero solo encontré esto:

Turner_:(

Turner @ Met

Fue bastante decepcionante. No recuerdo el título, solo la sensación de vació interior que me produjo. Es como una parodia de todas las buenas obras que tiene, en serio. Por lo visto le apeteció retocarlo con acuarelas (¿Acuarelas, Turner? ¿Acuarela, tú?) no se sabe por qué. En teoría representa  a un barco hundido por una ballena que lo acaba de partir en dos. El cuadro es de los últimos (puede que el último, no me acuerdo) que pintó Turner antes de morir, y no tuvo mucho éxito. En cierto modo lo entiendo… no es precisamente Lluvia, vapor y velocidad. En fin, por lealtad y respeto a Turner, diré que el cuadro en sí no es feo, y que la parte del agua sigue siendo brutal.

Cuando terminé de ver la parte del museo que me interesaba, recogí mi mochila del ropero y devolví mi chapita de visitante (sí, en vez de entrada te dan una chapita, y no te la puedes quedar de recuerdo ¬¬) y salí al aire libre… digo, a la lluvia.

Entradas antiguas »